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Palabras de la Presidenta

Hace más de mil años que los pueblos de Oceanía navegaban entre cientos de islas del Pacífico, siguiendo las estrellas y las corrientes, las rutas de migración de los pájaros o las ballenas, extendiendo las redes de sus familias y su idioma, hacia el horizonte.

Una historia que todos conocen en Isla de Pascua cuenta que por ese entonces un pueblo se echó a las olas en sus embarcaciones, siguiendo la ruta de un sueño. La visión que un sabio le reveló a su rey de una tierra donde podrían ser felices. Un lugar bajo las constelaciones para cuidar, crecer y prosperar, para seguir siendo un pueblo.

Contribuir a seguir protegiendo esta hermosa isla ha sido mi compromiso con Rapa Nui en estos años. Atender sus necesidades de salud, educación, progreso. Actualizar las normas que la rigen, con participación en donde el pueblo Rapa Nui pueda hacer oír su voz y considerar su voluntad.

Hoy la Isla necesita de todos nosotros, necesita que responsablemente preparemos y cuidemos su futuro. La sociedad chilena escucha con cada vez más atención e interés los legítimos planteamientos de desarrollo de los habitantes de Rapa Nui -a la que Neruda llamó un día “La Rosa Separada”-, y hoy está mucho más cerca e integrada que en el pasado.

Desde que conversamos en 2006 de un régimen especial para Traslado, Permanencia y Residencia, o desde que surgió el compromiso de crear las condiciones para que el Estado de Chile le entregara a Rapa Nui la administración del Parque Natural, siempre el diálogo ha sido la embarcación que nos lleva mejor y más lejos.

La entrega del Parque Nacional Rapa Nui –el 43% del territorio de la isla- a la administración de MauHenu’a es el producto de ese entendimiento, de la convicción de que la isla puede ser protegida y preservada como el patrimonio mundial que es, tanto por su pueblo, como por el Estado. El compromiso y dedicación de los herederos de Hotu Matu’a, junto a la experiencia y los recursos de todos los organismos públicos, que por lo demás hoy, son encabezados en su mayoría por profesionales Rapa Nui.

Así como en 1888 Atamu Tekena aceptó la protección que le ofrecía el capitán Policarpo Toro, a nombre de Chile; así como en 1966 el presidente Eduardo Frei Montalva saldó la deuda de reconocer a los hijos de Pascua como ciudadanos con derechos, libertades e identidad; hoy iniciamos un nuevo camino.

Tal vez es como lo soñó el sabio Haumaka: un lugar donde por fin su pueblo pueda sentirse administrando y cuidando el jardín al que han llegado, con sus maravillas de piedra y viento.

Con la posibilidad de que los que vienen vuelvan a hacer como antaño y soñar con ese futuro al que partir navegando otra vez.

Presidenta Michelle Bachelet,
Noviembre de 2017